Capítulo 8 - TRATAMIENTOS DE LA INSUFICIENCIA SEXUAL Y DE LA IMPOTENCIA

75. CONSEJOS PARA EL TRATAMIENTO
Aquellos pacientes que se encuentren bajo tratamiento médico por alguno de los diferentes casos de insuficiencia o impotencia sexual, deberán mantener ciertas normas importantes de conducta que están relacionadas al comportamiento personal y al de su pareja, que son imprescindibles para el logro de una rápida recuperación.

Tener presente que jamás se intentará un acto sexual bajo presión, como obligarse al mismo cuando no se está preparado, ya sea físicamente como psíquicamente.

Tener en cuenta que no todos los momentos son propicios y que en muchas ocasiones el hombre también debe saber decir no. Fuera de ello es importante que cada vez que se intente una relación sexual, se deban reunir todos los elementos que tiendan a favorecer el mismo.

Considerar que el lugar apropiado y el tiempo suficiente, son condiciones fundamentales para evitar todo tipo de apremio que será perjudicial.

Saber que la comunicación que debe existir entre los miembros de una pareja es importante para que puedan ser conversados los temas sobre las dificultades existentes y que de esa manera se pueda conseguir una mejor colaboración que evite mal entendidos o tensiones innecesarias.

Recordar que las preliminares del acto sexual deben estar encuadradas dentro de una comunicación física, en donde no todo debe ser dirigido inmediatamente a la esfera genital o a zonas erógenas. Muchas veces un masaje u otro tipo de suave contacto físico, permitirá
que las tensiones desaparezcan y el organismo pueda encontrarse en las mejores condiciones para alcanzar la sensibilidad necesaria para que un acto sexual se desarrolle en las mejores condiciones.

Todos los sentidos y los pensamientos deben estar centralizados en recibir y expresar sensaciones de placer, debiéndose evitar ideas parásitas y nocivas que invariablemente van a interferir con el normal desenvolvimiento de un momento tan particular.

Nuevos compromisos o como EVITAR UN FRACASO
Comúnmente el hombre que tiene ciertas dudas sobre el propio desempeño sexual ante una nueva pareja, se crea una obligación de cumplir. Ante esta circunstancia es preferible no crearse una obligación de ese tipo, ya que se puede ir dispuesto únicamente a pasar un momento agradable sin condicionarse negativamente con objetivos determinados. De esa manera se podrá lograr mayor confianza, dejándose para más adelante el acto sexual y eligiéndose el momento más oportuno.

Cuando el hombre se desespera al no poder conseguir una correcta erección frente a una mujer que le interesa verdaderamente o en el caso en que pierde una erección después de haberla conseguido, tendrá que comprender que no sólo es él quien está perplejo, sino que su pareja también lo está, ya que ella puede pensar que no es lo suficientemente atractiva para despertar en él un deseo sexual que se transforme en una erección normal.

La mejor explicación para una situación como la descripta es asegurar la atracción que él siente por ella pero explicar que se ve interferido por una jornada que ha sido llena de tensiones impidiéndole las mismas la concentración necesaria. Así el ambiente podrá distenderse y la mujer por lo general minimizará el incidente y estará más propensa a colaborar.

Muchas veces, una vez reestablecida la calma, es posible la presencia de una erección normal posibilitando un restablecimiento de la normalidad, ya que las erecciones demasiado ansiadas
en un clima de expectación no se presentan, pudiendo luego aparecer en otro momento.

Ante cualquier fracaso la consulta médica jamás será superflua.

76. LA EXPECTATIVA CREADA ANTE UN TRATAMIENTO
Uno de los errores más comunes cometidos por los médicos y otras veces por los pacientes, es la creación de una falsa expectativa ante un tratamiento instituido, creyéndose por lo general que el mismo va a modificar el cuadro favorablemente en forma inmediata.

A veces el enfermo concurre a la consulta con la intención de que el médico le prescriba una medicación de acción rápida, con la cual pueda cumplir un compromiso contraído, imaginando que este tipo de medicación existe. Lamentablemente jamás existió, pero ha quedado como un mito creado por los mismos médicos que lo alentaron erróneamente.

Cuando un paciente con un problema de insuficiencia sexual o impotencia está siendo tratado correctamente por un profesional competente, que ha investigado las causas de su trastorno sexual, no se deben crear falsas expectativas de mejoría ya que la misma se irá manifestando en forma progresiva y constante, aunque al comienzo la evolución favorable pueda ser algo lenta.

El gran beneficio que obtendrá el paciente que tiene un problema sexual será que al conseguir normalizar la función y quedando ésta estabilizada, sabrá como manejarse para que la situación anterior no se repita.

77. DURACION DE UN TRATAMIENTO
Es normal que.un paciente con un problema sexual se interrogue sobre la duración de su tratamiento y cuáles serán los pasos que lo llevarán a la normalización.

Para responder a esa lógica inquietud, el médico deberá tener en cuenta que por lo general todos aquellos trastornos sexuales que se han mantenido por largos períodos de tiempo, demandarán un mayor plazo para su mejoría y restablecimiento. Es así que el tiempo que será necesario para llegar a una normalización de la actividad sexual está directamente vinculado a la cronicidad de la misma, como así también a otros factores concurrentes, que serán tomados en cuenta.

I) Características individuales
Las características propias de cada paciente inciden en la respuesta más o menos rápida al tratamiento instituido. En éste se tendrá en cuenta la edad, hábitos, tolerancia a los medicamentos, posibilidad de supresión de algunos que tengan acción nociva sobre la función sexual y acatamiento estricto a las nuevas normas que condicionan un tratamiento.

II) Características de las causas
Para evaluar la duración de un tratamiento es importante el conocimiento exacto de las causas determinantes del trastorno y la posibilidad de que ellas sean reversibles o no.

Se tendrá en cuenta que cuando existen enfermedades como la hipertensión, diabetes, ateroesclerosis u otras, que no pueden ser completamente curadas, sino que únicamente podrán ser controladas, esto será un factor condicionante a una determinada medida de mejoría sexual.

III) Características psicológicas
La personalidad psicológica de cada paciente modifica en gran medida la evolución de una insuficiencia sexual. Cualquiera sea la causa existe siempre una injerencia psíquica que atenuará o agravará su pronóstico, influyendo así en la duración que tendrá un determinado tratamiento.

IV) Comportamiento de 1a pareja
Son muchos los médicos que cuando tratan una insuficiencia sexual tienen tendencia a olvidar el rol que desempeña la pareja en la evolución de la misma, incluyendo el pronóstico y la duración de un tratamiento.

Todo tipo de trastorno se verá afectado por el comportamiento que tenga la mujer frente al problema del hombre.
La colaboración y tolerancia que podrá prestar acelerará sin ninguna duda el proceso de normalización que de otra manera se verá dificultado.

Son siempre muy provechosas las charlas con los dos componentes de una pareja siendo así como el médico podrá evaluar de una forma más precisa el comportamiento clínico y terapéutico a seguir, haciendo que ambos puedan tomar un compromiso más serio que facilitará el trámite hacia una rápida curación.

Las características particulares anteriormente señaladas indicarán al médico el pronóstico y permitirán establecer aproximadamente la duración del tratamiento, para conseguir la normalización deseada en el campo del funcionamiento sexual.

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