(Capítulo III - ACTO SEXUAL)
|
Fig. 14. LOS SENTIDOS COMO
EXPRESIÓN DE LA SEXUALIDAD El sentido del tacto es el que está más involucrado en el lenguaje del amor. Las caricias y el masaje de zonas no erógenas contribuyen de manbera inmediata para aliviar tensiones acumuladas durante el día y con las cuáles sería casi imposible llegar a un estado ideal y propicio para que una relación sexual sea satisfactoria. La estimulación sensorial, que permite un condicionamiento previo a la relación sexual, debe ser mutua, simultanea o no, evitando que siempre sea el mismo miembro de la pareja la parte activa y el otro la parte receptiva. |
Hasta no hace mucho y siguiendo el pensamiento de Freud, se consideraba que las zonas erógenas del cuerpo humano estaban limitadas a las áreas genital, anal y bucal. Hoy se puede considerar que prácticamente todo el cuerpo puede reaccionar como una zona erógena, existiendo grandes diferencias entre cada individuo. El conocimiento de todo esto se revela muy importante, ya que hace que sea conveniente interesarse en las preferencias que tiene la pareja en cuanto a estimulación sexual, debiendo tenerse en cuenta que ciertas zonas pueden producir una reacción negativa o de rechazo al ser estimuladas, siendo por lo tanto perjudicial para el acto sexual.
El placer sexual depende en gran parte de la forma en que se desarrolle el estímulo en el cual participan todos los sentidos.
El acto sexual requiere de la sensualidad con el estímulo de las zonas erógenas genitales o no, ya que en forma contraria esta ausencia puede provocar fácilmente deficiencias en el normal funcionamiento sexual.
21. LOS SENTIDOS COMO EXPRESION DE LA SEXUALIDAD
EL sentido del tacto es el que está más involucrado en el lenguaje del amor, aunque
lamentablemente ciertas costumbres
restringen su uso y condicionan negativamente para que este vital ingrediente de la
normalidad sexual no se desarrolle de una manera correcta. (Fig. 14)
Son los jóvenes quienes se ven más perjudicados con la falta de comunicación física, ya que en la educación y en el trato diario las caricias que los padres deben proporcionar a sus hijos varones están restringidas y esto perjudica en gran manera y condiciona negativamente.
Respecto a los demás sentidos como la vista, el oído, el gusto, y el olfato, tiene también una participación más o menos activa como expresión de un verdadero lenguaje en las diferentes manifestaciones de la sexualidad.
Volviendo al sentido del tacto, diré que a aquellas personas que se encuentran más libres de entrar en contacto con otras a través del acercamiento físico, les es más fácil mantener una relación fluida, pudiendo ser vencidas más fácilmente las barreras que el estrés y la tensión producen.
Las caricias y el masaje de ciertas zonas del cuello, la espalda, los hombros o zonas tan sensibles como los pies, contribuyen de manera inmediata para aliviar tensiones acumuladas durante el día y sin las cuales sería casi imposible llegar a un estado ideal y propicio para que una relación sexual se cumpla normalmente.
Es importante tener presente que no es necesario focalizar la estimulación en las zonas genitales ya que en muchas oportunidades los resultados pueden ser opuestos a los buscados, fundamentalmente porque se ha llegado a ellas a destiempo, sin que el cuerpo esté lo suficientemente relajado.
Muchos fracasos sexuales se producen justamente porque el hombre trata de focalizar su sexualidad en los órganos genitales y espera su reacción con una expectativa ansiosa, cuando lo importante es permitir que todo el cuerpo participe en la recepción de la sensualidad para que los genitales desprovistos de toda presión psicológica reaccionen normalmente.
En la estimulación de la mujer se evitará comenzar por las zonas erógenas como las mamas o genitales. Ante la duda se investigará sobre las preferencias de la pareja y para ello el mejor medio y el menos empleado es el de la simple comunicación verbal. De esta manera se evitarán reacciones negativas y otras dificultades.
La valentía de hablar abiertamente estimula y mejora la relación.
No se debe olvidar que cuando hablamos de la estimulación sensorial, que permite un condicionamiento previo a la relación sexual, esta debe ser mutua, simultanea o no, evitando que siempre sea el mismo miembro de la pareja la parte activa y el otro únicamente parte receptora.
22. EL MASAJE
|
Fig. 15. EL MASAJE La mejor manifestación sensorial es el masaje, que actúa sobre cualquier parte de la piel del cuerpo humano, facilita la relajación muscular y propicia la concreción de un acto sexual en condiciones favorables. |
La mejor manifestación sensorial es el masaje, que actúa sobre cualquier parte de la piel del cuerpo humano y que de preferencia conviene hacerlo con alguna substancia lubricante, teniendo cuidado en que las manos no estén frías, los movimientos sean suaves y rítmicos, a veces circulares, realizados con los dedos y otras veces con las palmas debiendo ser acompañado de una respiración profunda y lenta. (Fig. 15)
Fín de Seccion
I
Siguiente: Capítulo IV TÉCNICAS SEXUALES
(Seccion II)